En Vinitaly, la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques de Italia, organizó una mesa redonda de alto nivel dedicada a reconocer el valor cultural de la vid y el vino desde una perspectiva global.
El evento reunió a referentes y representantes del sector para reflexionar sobre una dimensión del vino que va más allá de su importancia económica.
Al inaugurar la sesión, el director general de la OIV, John Barker, destacó que el vino no es solo un producto económico, sino un bien cultural arraigado en más de 10 000 años de historia de la humanidad. Destacó que, en un contexto de patrones de consumo en evolución, cambios demográficos y expectativas sociales cambiantes, reconocer y transmitir este patrimonio cultural es cada vez más importante para el futuro del sector. También pronunciaron discursos de apertura el ministro de Agricultura de Italia, Francesco Lollobrigida, y el comisario europeo Christophe Hansen.
La mesa redonda contó con las intervenciones de David Songulashvili, ministro de Agricultura de Georgia, y Dragan Glamočić, ministro de Agricultura de Serbia, quienes destacaron las profundas raíces históricas y culturales del vino en sus respectivos países, subrayando su papel en la configuración de la identidad nacional y el patrimonio territorial. Desde la perspectiva del sector, Marzia Varvaglione (CEEV) destacó que el valor cultural también constituye un factor clave para la competitividad y el posicionamiento de los vinos europeos en los mercados internacionales. En cuanto a la dimensión del consumidor, Sandro Sartor (Wine in Moderation) destacó la importancia del contexto cultural a la hora de moldear las percepciones sobre el vino y promover un enfoque más equilibrado y responsable del consumo.
El debate también exploró la necesidad de reforzar el reconocimiento internacional de la cultura de la vid y el vino más allá de los marcos nacionales. En este contexto, los participantes destacaron el papel potencial de organizaciones internacionales como la UNESCO y la FAO, junto con la OIV, a la hora de apoyar iniciativas destinadas a preservar y promover este patrimonio global compartido.